Última cena de Jesús

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Última cena de Jesús
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La última cena de Jesús es una de las obras mas conocidas de Da Vinci. Este fue un momento importante en la historia de Jesús en la tierra, por ello Da Vinci tomo la decisión de dejar grabado el momento en una reproducción artí­stica, la cual le llevo 7 de años de su vida.

 

En principio se trataba de un simple encargo. Es entonces que en el convento de Santa María, un convento cercano al palacio de la época, el duque había mandado a erigir una iglesia, la que después se conocería como Santa Maria delle Grazie.

 

Leonardo también participó en la realización de los medallones y otros detalles murales con las armas de los españoles , dando alarde de la destreza de su mano para la gran tarea que estaba por venir.

 

Leonardo creó La última cena, su mejor y mas reconocida obra, la más serena y alejada del mundo temporal, en pleno conflicto de guerras en la época. Se dice que en 1494 el duque de Milán Ludovico Sforza, apodado “el Moro”, le solicitó a Leonardo la elaboración de un fresco para el refectorio de la iglesia dominica de Santa Maria delle Grazie, ubicada en Milán, Italia. Ello explicaría las insignias que hacen referencia al duque que hay reflejadas en las tres lunetas superiores. Leonardo trabajó en esta obra más deprisa y con mayor continuidad que nunca en la elaboración del mismo. De alguna manera, la naturaleza de la obra lo absorbió por completo, forzando al artista a finalizarla lo antes posible. Algunos historiadores y libros detallan que Da Vinci podía quedarse horas pintando, olvidándose de comer o beber agua, tiempo dedicado arduamente a la elaboración de esta obra, pero después de estar tres o cuatro días sin pintar, solo se quedaba contemplando la obra, examinando cada detalle para si mismo, sin marcharse, sin distraerse o entretenerse, solo contemplaba ya que no quería dejar escapar ningún detalle. Se dice que habían días en que el pintor daba sus pinceladas con furia y pasión, y mas otros días casi sin parpadear solo miraba, paseaba por las calles buscando expresiones y rostros para poder plasmar a Jesús y a Judas el traidor.

 

El ímpetu y estilo de Da Vinci era muy apasionante, así lo expresan muchos historiadores. Los mismos señalan que Da Vinci antes de pintar cualquier figura, estudiaba primero su naturaleza y su aspecto. Cuando se había formado una idea clara, se dirigía a las zonas o lugares en los que sabía que encontraría personas del tipo que buscaba, observaba con suma atención sus rostros, sus facciones, su comportamientos, sus costumbres y movimientos. Cuando conseguía algo que le llamara su atención, lo dibujaba con un lápiz en un pequeño cuaderno que llevaba en su cintura. Este proceso lo podía ejecutar muchísimas veces, todas las que fuese necesarias para plasmar lo que quería su mente. Cuando ya plasmaba su idea final era como un detonante que impulsaba al asombro.

 

Algunos relatos dicen, que mientras Da Vinci pintaba La última cena de Jesús vivió una historia muy sorprendentes que, hasta el dí­a de hoy, sigue siendo motivo de asombro y conmoción. Se dice que cuando Da Vinci decidió comenzar con esta obra de arte, se inicio en la búsqueda de una persona de rostro limpio y pasivo, con rasgos angelicales y sinceros para que pueda representar a Jesús. Así­ encontró a un muchacho de 19 años que fue a quien pintó primero en La última cena de Jesús.

 

En los siguientes años fue buscando a cada una de las personas que representan a los apóstoles que compartieron la última cena de Jesús, dejando por último a Judas. La búsqueda de este personaje también fue muy compleja, Da Vinci buscaba a alguien que muestre todo lo contrario de Jesús, pero no encontró a nadie así­ en el pueblo, pero si en la cárcel de Roma.

 

Se trataba de un preso condenado a muerte que, con permiso legal, fue a quien pintó Da Vinci en La última cena de Jesús como Judas. Cuando el término la obra y la policí­a vino en busca de este preso, el muy desesperado pregunto a Da Vinci si lo recordaba, pero el pintor contesto que nunca lo habí­a visto. El preso insistió con su pregunta y al final exclamó ¡Da Vinci soy aquel joven que hace 7 años elegiste para representar a Cristo!

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