Simón de Cirene

Simón de Cirene
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Marcos 15:20-21 nos cuenta que cuando iban a crucificar a Jesús, obligaron a un hombre que pasaba por allí­ a que lo ayude a cargar la cruz por un momento. Este hombre era Simón de Cirene, el venia del campo sin pensar a los que se iba a enfrentar ya que no estaba entre sus planes participar de la crucifixión ni en contra, ni a favor. Si bien Simón de Cirene fue obligado a ayudar a Jesús, el desde su corazón también acepto la misión y por eso tuvo el privilegio de poder caminar con el Salvador en sus últimas horas en la tierra.

La historia de Simón de Cirene nos lleva a pensar en la historia de muchas personas que hoy en dí­a quieren mantenerse externos a lo que Jesús hizo por ellos en la cruz, pero esto no es posible, así­ como Simón de Cirene fue obligado a participar, todos nosotros en algún momento nos encontraremos frente a Jesús en la Cruz y tendremos que decidir qué hacer.

Al mismo momento que escuchamos algo sobre el evangelio tenemos la obligación de decidir qué haremos con eso. Podemos aceptarlo, como lo hizo Simón de Cirene, y convertirnos en aquellos privilegiados que caminan al lado del Señor. Pero también, podemos rechazarlo y pasar a ser uno de aquellos que estaban contra Jesús en la crucifixión.

Muchos retos y pruebas permiten que el Señor que pasemos, está en nosotros si decidimos aceptar el reto y superar dichas pruebas en el nombre de Jesús. Recordemos lo que la Palabra de Dios dice: “Las tentaciones que enfrentan en su vida no son distintas de las que otros atraviesan. Y Dios es fiel; no permitirá que la tentación sea mayor de lo que puedan soportar. Cuando sean tentados, él les mostrará una salida, para que puedan resistir.” 1 Corintios 10:13

Si decidimos aceptar el reto, acatar la orden que el Señor nos demanda, tengamos la plena seguridad y certeza de que Dios estará con nosotros si confiamos en Él. Esa es la forma en que el Señor moldea nuestro carácter para darle la gloria a Él.

Estas pruebas demostrarán que su fe es auténtica. Está siendo probada de la misma manera que el fuego prueba y purifica el oro, aunque la fe de ustedes es mucho más preciosa que el mismo oro. Entonces su fe, al permanecer firme en tantas pruebas, les traerá mucha alabanza, gloria y honra en el día que Jesucristo sea revelado a todo el mundo.” 1 Pedro 1:7

Nos pusiste a prueba, oh Dios; nos purificaste como se purifica la plata” Salmos 66:10

Jesús es fiel y su amor perdura para siempre, no cambia ni varía como sombra en movimiento, no se retracta de lo prometido porque su sabiduría es infinita y mucho más grande que el pensamiento humano. Él (Dios) no nos abandona.

Todos algún dí­a tendremos que rendir cuenta sobre nuestras decisiones, aunque muchos no  lo crean y piensen que se pueden quedar fuera de todo esto, Jesús murió por mí, por ti y por todos y debemos aceptarlo reconociéndolo como nuestro único Salvador.

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