Oración de San AgustÍ­n

Oración de San AgustÍ­n
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Oración que realizó San Agustí­n a Jesucristo. Aunque quizás hoy en dí­a su manera de entender el amor de Dios no fuera la correcta, no cabe duda de la devoción de su alma hacia nuestro señor Jesucristo.

Somos humanos, todos cometemos errores y como lo dice la Palabra de Dios: “Todos hemos pecado, y por eso estamos lejos de Dios.” En otra versión de la Biblia nos dice: “por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios” (Romanos 3:23).

Absolutamente, somos pecadores y es el pecado, nuestro pecado, el que nos hace cometer errores que no le agradan a Dios y sin duda nos alejan más de su presencia. Pero, eso no quiere decir que estamos sin esperanza o sin motivos para luchar contra el pecado en nuestras vidas.

Ya nos los dice el apóstol Pablo en Romanos, capitulo 7 versos 24 al 25: “¡Soy un pobre desgraciado! ¿Quién me libertará de esta vida dominada por el pecado y la muerte? 25 ¡Gracias a Dios! La respuesta está en Jesucristo nuestro Señor.

He aquí la respuesta, con Jesucristo podemos vencer al pecado, porque: “todo lo puedo hacer por medio de Cristo, quien me da las fuerzas.”(Filipenses 4:13).

Al reconocer a Jesucristo como único y suficiente salvador de nuestras vidas, el mismo nos dota con herramientas para poder vencer ante el pecado; nos deja su Palabra (La Biblia) que es el manual del fabricante de un ser humano, la brújula en nuestro camino de vida, la espada con la que podremos atacar el pecado y el enemigo (satanás y su ejército) y la oración. Todas estas herramientas son para ser bien usadas nada más y nada menos que por una de las tres personas de Dios, el Espíritu Santo.

El Espíritu Santo nos recordara todo lo que aprendimos de la Biblia, todas las enseñanzas de Jesús;  nos consolara si nos sentimos derrotados, nos levantará, nos dará nuevas fuerzas, nos guiará a toda verdad, nos hará saber si estamos haciendo algo mal, nos revelará cosas en la voluntad del Padre, será el traductor de nuestras oraciones ante Dios, por medio del Espíritu seremos levantados cuando Cristo (Jesús) vuelva por su pueblo.

La herramienta fundamental es la oración, ya que cuando oramos a Dios de corazón, con verdad y amor, las columnas del infierno tiemblan ya que la presencia de Dios se establece derribando y anulando cualquier ataque del enemigo en cualquier esfera de la vida.

Jesús nos dejó un gran ejemplo de oración el cual es “Padre Nuestro”, pero, este es un bosquejo, una guía; no por repetir 100 veces un Padre Nuestro alcanzaremos comunicación con Dios. La oración tiene que ser genuina, espontanea, pura, sincera y verdadera. La oración debe ser una comunicación fluida pero con la firme convicción de que el Señor Dios está allí a nuestro lado, de esta manera, el Espíritu Santo nos ayuda. Ya lo dice la Biblia “Además, el Espíritu Santo nos ayuda en nuestra debilidad. Por ejemplo, nosotros no sabemos qué quiere Dios que le pidamos en oración, pero el Espíritu Santo ora por nosotros con gemidos que no pueden expresarse con palabras.” (Romanos 8:26).

No abandonemos la oración. Así como un soldado se prepara a entrenar antes de ir a la guerra, así mismo, preparémonos con las herramientas del Señor Dios en oración para no caer ante la tentación y pecar.

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