Jesús vestido de blanco

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Jesus de blanco
Jesús vestido de blanco
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En esta imagen de Jesus vestido de blanco nos lleva a pensar que Jesus, independientemente de la ropa que se pusiera en ese momento de la historia, siempre su apariencia sería como la de esta imagen; blanca, pura y sin manchas, lleno del amor de Dios, lleno de amor a la humanidad. El siempre mostraba su blanca luz a todo aquel que se le acercaba, incluso a todo aquel que le rechazaba; la luz del Espíritu de Dios que estaba en su ser y no podía ser opacada porque como el mismo dijo y escrito está en el evangelio de Lucas capítulo 11 verso 36: “Así, pues, si tú eres todo luz y no hay en ti oscuridad alguna, todo tú serás tan luminoso como si te iluminara el resplandor de una lámpara.”

Es por ello que la luz de Jesús brillaba en todo lugar, es una luz que aún en nuestros tiempos sigue brillando, es una luz que no se puede esconder ni ocultar. Donde hay luz, no puede haber oscuridad; así mismo, donde esta Dios, no puede estar el satanás.

La luz de Jesús hacia que los demonios se arrodillaran ante él, y muchas veces, esos demonios eran echados de los cuerpos donde habitaban tan solo con ver la luz y la presencia de Jesucristo (Lucas 8:26-39, Mateo 15:21-28, Marcos 7:24-30).

La luz disipa totalmente las tinieblas, no puede haber luz y oscuridad a la vez. De igual manera donde está Dios el mal se aleja. En lo espiritual las tinieblas simbolizan corrupción, pecado, inmoralidad y ausencia de Dios. Su luz las disipa.

En la misma Biblia nos dice que fueron incontables los milagros y hechos que el Señor realizo cuando estaba en Jesús en la tierra, tanto así, que el mundo entero no alcanzaría para contener los libros que se escribirían sobre Jesús (Juan 21:25).

Jesús mismo nos exhorta a que seamos como él, que caminemos en su luz; así, hasta nuestras ropas serán blancas como esta imagen de Jesus vestido de blanco. En la oscuridad no se puede ver nada, en la oscuridad solo hay tropiezos y desconocimientos, en la oscuridad no hay más que perdición y vacío, pero Jesús nos demanda a que tengamos luz en nuestras vidas. Lucas 11:35 nos dice: “Mira, pues, que la luz que en ti hay no sea oscuridad”.

Así mismo, Jesús nos dice que si ya tenemos la luz en nuestra vida, no la ocultemos, nos dice que iluminemos nuestra vida si, pero sobre todo, las vidas de los que nos rodean para que esa luz sea mucho más grande y pueda iluminar todo lugar, así nos lo exhorta el Jesús en Mateo 5:15: “Nadie enciende una lámpara y luego la pone debajo de una canasta. En cambio, la coloca en un lugar alto donde ilumina a todos los que están en la casa.”

Aprovechemos pues la luz de Jesús, la luz que está en la Palabra de Dios, para no estar perdidos y para poder caminar con pasos seguros en cada instante de nuestras vidas. Juan 12:35 nos dice: “Mi luz brillará para ustedes solo un poco más de tiempo. Caminen en la luz mientras puedan, para que la oscuridad no los tome por sorpresa, porque los que andan en la oscuridad no pueden ver adónde van.”

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