Jesus rezandole a Dios

Jesus rezandole a Dios
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En muchos relatos de la Bibliase menciona a Jesús rezándole a Dios y aun muchas personas todaví­a no comprenden como si él era el Dios hecho hombre oraba al Padre. Para poder tener plena confianza en Dios es necesario entender que tanto el Padre, como el Hijo y el Espí­ritu Santo forman parte de este Dios tan grande y único. No es que se trate de 3 dioses, sino que son 3 personas en una misma Trinidad.

Cuando comprendemos esto entendemos el porque de Jesús rezándole a Dios, él necesitaba comunicarse con el Padre mientras estaba en la tierra ya que necesitaba de instrucciones para poder seguir adelante y llevar a cabo su plan.

Al momento de que Jesús llegó a la tierra y se convirtió en un hombre, Él decidió dejar toda su Gloria ya que esto era necesario para poder completar el propósito. ¡Puedes tomar conciencia del gran amor de Jesús para dejar su Gloria por nosotros! Una de las cuestiones por la que encontramos a Jesús rezándole a Dios es para poder mantenerse fuerte ante las tentaciones humana, ¿De qué otra forma un hombre puede vivir una vida sin ningún pecado?

Creo que Jesús rezándole a Dios era una escena que podí­amos ver todos los dí­as y en más de una vez diaria, él dependí­a de su Padre para tener el poder y la autoridad con la que hacia milagros.

Pero Jesús rezándole a Dios no dejaba de ser Dios, sino que se estaba comunicando con la Primera Persona dela Trinidad y fue por su vida de oración que pudo llegar a vencer a la cruz.

También recordemos que Jesús al principio a pesar de ser el Hijo de Dios y el Mesías que vino para salvar al mundo, se consideraba así mismo un hombre que dentro de todo no tenía el conocimiento absoluto y por eso en contadas oportunidades se dirigía en silencio a algún rincón donde sintiera que la paz reinaba y abría su corazón al Padre para pedirle consejos acerca de cómo debía obrar en la tierra y qué debería decir a sus seguidores para lograr que éstos se encontrasen en paz y creyeran en la venida del salvador enviado por Dios.

Jesús rezándole a Dios debería servir para todos cómo un ejemplo de dedicación y oración, costumbre que muchos han perdido y olvidan que el Señor todo lo ve y siempre está dispuesto a escucharnos en las buenas y en las malas. Recordemos que si Jesús era capaz de incarse de rodillas y a pesar de su grandeza su humildad lo llevaba a pedir consejos al más grande ser que existe en el universo, nosotros también podemos hacerlo con la misma humildad y dedicación que el hijo de Dios nos enseñó antes de morir crucificado.

Una vez más nuestro salvador no enseña importantes lecciones que debemos tomar en cuenta e incorporar a nuestra rutina para que cuando llegue el día de decir adiós al mundo mortal tengamos un historial limpio y que sea merecedor de las puertas del cielo. Nuestro Padre estará sumamente orgulloso al ver que nuestra trayectoria fue ejemplar y que cunplimos con todas sus sagradas ordenanzas. Qué todo sea por el bien de nuestro Padre creador.

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