Jesús orando por nosotros

Jesús orando por nosotros
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Imagen de Jesús, en su infinita bondad, donde observamos que ora por todos nosotros, hombres mujeres y niños, para que volvamos a Dios, y por el perdón de nuestros pecados.

Nuestra salvación depende solo de nosotros mismos, está en nosotros y en nuestra decisión si queremos ser salvos, si queremos salvar nuestra alma. Dios no quiere que se pierda, así lo dice su Palabra en 2da de Pedro 3:9:

No es que el Señor se tarde en cumplir lo que prometió como piensa la gente. Lo que pasa es que Dios es paciente porque no quiere que nadie sea destruido sino que todos cambien su vida y dejen de pecar.

Jesús nos dio claro ejemplo de resistencia y perseverancia en la oración, ante tantas pruebas del día a día en medio de cada dificultad que el Señor estaba iba al Padre, pero a solas, en la intimidad, allí hasta justo en el momento antes de morir oraba al Padre con lágrimas y sudor de sangre, oraba con fervor y fue Dios que le dio las fuerzas para resistir lo que estaba por venir.

Vemos en otros episodios como en varias ocasiones Jesús oraba a Dios. Antes de elegir a sus apóstoles oró a Dios:

Cierto día, poco tiempo después, Jesús subió a un monte a orar y oró a Dios toda la noche. Al amanecer, llamó a todos sus discípulos y escogió a doce de ellos para que fueran apóstoles.” Lucas 6:12-13

También, después de atender a las gentes, a las tantas multitudes Jesús oraba a solas:

Después de despedir a la gente, subió a las colinas para orar a solas. Mientras estaba allí solo, cayó la noche.” Mateo 14:23

Los apóstoles nos narran que la vida de Jesús era una vida de constante oración:

Así que Jesús muchas veces se alejaba al desierto para orar.” Lucas 5:14

Jesús tenía siempre un momento de oración a solas con el Padre, este es un claro ejemplo que debemos seguir de nuestro Maestro. En cada oración que hagamos de corazón al Dios en el nombre de Jesús tengamos la certeza de que Dios nos contesta, así estemos tristes, solitarios, alegres o con lágrimas en los ojos, Él, en medio de esas lágrimas nos dará la paz que necesitamos y la respuesta a nuestra inquietud según su voluntad. Debemos estar atentos, y si, hablarle a Dios pero tenemos que dejar que Dios nos hable, en la paz y quietud de la intimidad de la oración.

El mismísimo Jesús nos lo recomienda en Mateo 6:6:

Pero tú, cuando ores, entra en tu cuarto, cierra la puerta y ora a tu Padre en secreto. Y tu Padre, que ve lo que haces en secreto, te dará tu premio.

Es este tipo de intimidad la que busca el Señor de nosotros, Él quiere que tengamos una cita diaria, que no olvidemos que nos espera y quiere ayudarnos, aconsejarnos, consolarnos, hablar con nosotros, y debemos sentirnos privilegiados de que nuestro Creador sea el que está esperando por nosotros: por ello, no lo hagamos esperar ya que no sabemos cuándo será tarde.

En esta imagen representativa de Jesús nos muestra que cuando oraba, quizá oraba por la humanidad, quizá oraba por los enfermos de esa época, pero también podemos pensar que oraba por ti y por mí. Gloria sea a Jesús.

 

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