Jesús junto a un niño

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Jesus con un niño
Jesús junto a un niño
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Esta hermosa obra de arte que representa a Jesús junto a un niño deja ver a un hombre de rostro dulce que está extendiendo su manos hacia nosotros como invitándonos a acercarnos a él. Pero también, se puede ver pintado a un niño de rostro muy feliz sentado sobre la pierna de Jesús y tomado de su mano como deseando no soltarse nunca más.
Creo que el pintor de esta obra se ha inspirado en el versí­culo de S. Marcos 10:14 donde Jesús se indigna con quienes impedí­an a los niñitos acercarse a él y les dice que los dejen ir hacia el porqué de ellos será el Reino de Dios. Aquí­ nos podemos imaginar a Jesús junto a un niño imponiendo sus manos y bendiciéndolos.

Imaginemos solo por un momento que somos unos de esos niños que trataban de ver al Salvador, imaginemos la multitud que en la actualidad pueden ser los obstáculos como el pecado, las distracciones, deseos personales, etc.; y veamos ahora a Jesús allí esperándonos apartando cualquier obstáculo que nos impide llegar a Él porque ha visto nuestro anhelo de querer estar a su lado… ¿no es esto hermoso?

Jesús mientras les decía a las multitudes que n impidieran el paso de los niños a Él les decía que el que no reciba el reino de Dios como un niño, no entrará en él, Mateo 18:3. Aquí­ Jesús les habla a los adultos y les manda a recibir el Reino como un niño ya que sino no podrán entrar en él.

Imagí­nate a Jesús junto a un niño enseñándole su palabra y sus principios, un niño solo creerí­a no intentarí­a razonar con su inteligencia o sus emociones lo que él dice. Los niños son humildes para aceptar y aprender, esto es justamente lo que Dios requiere de todos nosotros para entrar al Reino.

Jesús junto a un niño debe haber sido muy dulce y amoroso, como lo es con todo aquel que tenga el corazón y el espí­ritu limpio como uno de estos pequeños y quiera acercase a él.

También podemos tener la certeza de que una vez que nos recibe en sus brazos de amor verdadero, también estaremos seguros bajo su poder infinito, y así nos lo demuestra el Señor Jesucristo cuando dijo: “Pero si alguien hace que uno de estos pequeños seguidores míos deje de confiar en mí, merece que le aten al cuello una piedra enorme y lo tiren al fondo del mar.” Mateo 18:6

Mejor le sería si se le colgara una piedra de molino al cuello y fuera arrojado al mar, que hacer tropezar a uno de estos pequeños.” Lucas 17:2

Existe una afirmación tan cierta que dice “con los hijos de Dios nadie se mete”, por ello, en obediencia y sujeción al Padre de las luces, vayamos a Jesús confiadamente ya que por medio de Él podemos llegar al Padre. Siendo niños, adultos, ancianos, no desaprovechemos la oportunidad de ir a los brazos de Jesús ya que no sabemos cuándo sea tarde y no le podamos hallar.

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