Jesús crucificado

Jesús crucificado
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Aquí vemos a Jesús crucificado, flanqueado por su madre María, y Juan el hijo que le ofrece a su madre.

El gran sacrificio; La muerte de Jesús ha sido el mayor sacrificio que jamás nadie ha hecho por alguien en la humanidad, porque no solo fue por alguien que lo hizo, sino que dio su vida por completo en rescate de la humanidad para que aquellos (hasta la actualidad) que crean en él no se perdieran ni caigan en el infierno, sino que sean salvados y vivificados por el poder del Espíritu Santo que levanto a Jesucristo al tercer día de haber muerto.

En la antigüedad, muchos años antes de la venida de Cristo, se ofrecían sacrificios a Dios por medio de los sacerdotes para la expiación de pecados cometidos o también en agradecimiento por algo acontecido de la mano de Dios. Les dejamos algunos versículos que nos enseña la Biblia:

  • Leviticos 4:35: Luego le sacará al animal toda la grasa, tal y como se le saca la grasa al cordero del sacrificio de comunión, y el sacerdote la quemará en el altar sobre la ofrenda presentada por fuego al Señor. Así el sacerdote hará expiación por esa persona, y el pecado que haya cometido le será perdonado.
  • Leviticos 5:10: Con la segunda ave hará un holocausto, como ya ha sido prescrito. Así el sacerdote hará expiación por el pecado cometido, y ese pecado le será perdonado
  • Genesis 4:4-5: Abel también presentó alSeñor lo mejor de su rebaño, es decir, los primogénitos con su grasa. Y el Señor miró con agrado a Abel y a su ofrenda, pero no miró así a Caín ni a su ofrenda. Por eso Caín se enfureció y andaba cabizbajo
  • Génesis 8:20-21: Luego Noé construyó un altar alSeñor, y sobre ese altar ofreció como holocausto animales puros y aves puras. 21 Cuando el Señor percibió el grato aroma, se dijo a sí mismo: «Aunque las intenciones del ser humano son perversas desde su juventud, nunca más volveré a maldecir la tierra por culpa suya. Tampoco volveré a destruir a todos los seres vivientes, como acabo de hacerlo.

Sin embargo, ya estos tantos sacrificios que en la antigüedad se realizaban, ya no son necesarios en nuestra época. Ya que estos sacrificios no hacían cambiar el corazón del hombre o mujer que pecaba, sino que no se le daba el valor real y el significado para nuestra vida. El verdadero sacrificio está en nuestras vidas, y una parte de ello nos lo enseña el profeta Samuel: “Pero Samuel respondió: ¿Qué es lo que más le agrada al Señor: tus ofrendas quemadas y sacrificios, o que obedezcas a su voz? ¡Escucha! La obediencia es mejor que el sacrificio, y la sumisión es mejor que ofrecer la grasa de carneros.” 1 Samuel 15:22

Jesús fue claro ejemplo de lo que nos ilustra el profeta Samuel, ya que el mismo fue el cordero perfecto, sin mancha y sin pecados que fue sacrificado ante Dios para reestablecer la comunión con el Padre. Este cordero, Jesús, está vivo y glorificado, sentado a la diestra del Padre; Apocalipsis 5:11-12: “Entonces volví a mirar y oí las voces de miles de millones de ángeles alrededor del trono y de los seres vivientes y de los ancianos. Ellos cantaban en un potente coro: «Digno es el Cordero que fue sacrificado, de recibir el poder y las riquezas y la sabiduría y la fuerza y el honor y la gloria y la bendición».”

Por ese hermoso sacrificio en la cruz somos salvos. A Dios sea la gloria, la honra y el poder por los siglos de los siglos, amén.

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