Jesus con Maria

Jesus con Maria
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¡Qué bonita es esta imagen de Jesús con Marí­a, su madre! Aunque sepamos que solo se trata de una representación artí­stica, ya que nadie puede decir a ciencia cierta cómo fue la apariencia de ellos, ver una imagen así­ nos lleva a pensar en la entrega de Marí­a a la voluntad del Padre.

Ella no pensó en nada más que en cumplir la voluntad del Padre, sin dudarlo ni un segundo actúo en obediencia y tuvo la gran bendición de ser la madre de Jesús.

Así nos lo relata la Biblia, Palabra de Dios, en Lucas 1:35-38 donde nos relata el momento en el que el ángel del Señor se presentó ante María para decirle que tendría en su vientre al Hijo de Dios. “El ángel le contestó: El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Dios altísimo se posará sobre ti. Por eso, el niño que va a nacer será llamado Santo e Hijo de Dios…  Entonces María dijo: Yo soy esclava del Señor; que Dios haga conmigo como me has dicho.”

Este término de “esclava” hacía mención a una profunda obediencia de María ante Jehová, no por ser una esclava oprimida y obligada a hacer lo que su amo quería, sino que es una expresión como cierva (sirviente) obediente a su Maestro (Dios)  en el cual confía a plenitud no importando lo que suceda, incluso no importando lo que le sucediera a ella misma.

Ver esta imagen de Jesús con Marí­a cuando él era tan solo un bebe nos llena de ternura. Saber que un pequeño tan indefenso y débil en ese momento, sería el Salvador del mundo.

Paso mucho tiempo que Jesús con Marí­a compartieron momentos como toda madre con sus hijos. Quizá limpio sus lágrimas cuando lloraba de niño, o lo alimentaba con tal amor cuando tenía hambre. No podemos imaginarnos el privilegio que ella tenía al tener tan cerca al Salvador y cuidar de él siendo solo un bebe. Es por ello que ella, María, es llamaba “bendita entre las mujeres” (Lucas 1:42).

Ella debe haber estado llena de amor hacia él y además, aunque era su madre, siempre se consideró una sierva y lo siguió humildemente con mucha fe.

Si bien en la biblia no se relatan demasiados sucesos de Jesús con Marí­a, tan solo con pensarlo podemos imaginar de toda la responsabilidad que esta joven tenía siendo la encargada de criar y educar al Dios hecho hombre.

Uno de las ocasiones que más me conmueven donde se nombra a Jesús con Marí­a fue en la crucifixión ¡Que dolor habrá sentido ella como madre de Jesús en ese momento! Pero Jesús, en ese momento de dolor le dio unas hermosas palabras en medio de su agonía, Juan 19:26-27: “Cuando Jesús vio a su madre al lado del discípulo que él amaba, le dijo: «Apreciada mujer, ahí tienes a tu hijo». Y al discípulo le dijo: «Ahí tienes a tu madre». Y, a partir de entonces, ese discípulo la llevó a vivir a su casa”.

Maria, después de todo lo que hizo, y todo lo que vio sufrir a Jesús, no estaría desprotegida ni desconsolada después de la muerte de Jesús, porque como buena sierva que fue, de seguro Dios por medio del Espíritu Santo le dio el consuelo y fortaleza a su vida.

Marí­a es un ejemplo de mujer cristiana, su obediencia y entrega absoluta siendo tan solo una joven es algo admirable.

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