Jesucristo y la corona de espinas

Comparte esta imágen de JesúsShare on Facebook0Share on Google+0Tweet about this on TwitterPin on Pinterest5Share on Tumblr0
Jesucristo
Jesucristo y la corona de espinas
5 (100%) 1 vote

Vemos el rostro de Jesús, con la corona de espinas en su frente, puesta por los soldados romanos a modo de burla. Jesús sufrió para la salvación de todos nosotros

En este episodio de la vida de Jesús, fue más tarde de ya haber sido golpeado y humillado por crímenes que no había cometido.

Antes de que se le colocara la corona de espinas, Jesús ya había recibido muchos golpes y humillaciones, de hecho, desde el momento que fue capturado por soldados romanos enviados por los fariseos.

Jesús fue golpeado aproximadamente por 100 latigazos en su piel. Los romanos, tenían métodos muy específicos para infligir dolor a sus víctimas de manera tal que podían hacerlos sufrir hasta lo sumo pero sin llevarlos a la muerte.

Los romanos de la época, al castigar a sus acusados, utilizaban los latigazos, pero en Jesús, aplicaron distintas torturas. Le azotaron con varas como se tenía de costumbre en la cultura romana, también con látigo, que era una vara con tres correas de cuero endurecido, con el vergajo, que era una vara verde flexible de árbol y con la fusta que eran tres correas de cuero.

No obstante a todo lo antes aplicado, el más utilizado por los romanos fue el flagelo, que era un látigo de correas guarnecido de bolitas de plomo, huesecillos cuadrados y agudas puntas de hierro llamadas escorpiones.

Varios soldados romanos atestaban golpes en su cuerpo, y estos sabían dónde golpear para causar la mayor cantidad de dolor, traumatismos e infecciones como le fuese posible, quedando Jesús con múltiples heridas y casi irreconocible.

Luego de este episodio, Jesús fue llevado al atrio, donde se le obligo a sentarse en un banco de piedra, le fue cubierto con una capa y le dieron una caña de junco por cetro, esto lo hicieron de manera cruel y despiadada, burlándose constantemente de Jesús haciéndolo pasar por el escarnio público; los soldados se arrodillaban ante Jesús a modo de mofa y he aquí que le fue colocada una corona de espinas en su cabeza, esta fue colocada a la fuerza, ocasionándole un terrible dolor y con el cetro, golpeaban su cabeza, asentando aún más la tortura y la burla a Jesús.

En el siglo V, San Vicente de Lerins (monje galorromano y Padre de la Iglesia), escribió: “Le impusieron sobre su cabeza una corona de espinas que tenía forma de pileus, de manera que recubría y tocaba la cabeza por todas partes”. La palabra “corona”, nos ha hecho  pensar siempre en un cerco de espinas alrededor de la cabeza, tal como lo representan los crucifijos, pero la descripción de San Vicente de Lerins, nos detalla claramente que se trataba de un casco sin alas (la forma de un pileus), que fue rellenado con afiladas púas, y se la colocaron forzadamente a Jesús, con el consiguiente  dolor que debió volver a soportar otra vez.

Sí, nuestro Rey fue rechazado por el mundo, vejado y objeto de burla, así ya lo había anunciado el profeta Isaías en el capítulo 53. Pero ese mismo Rey, que llevo ese inmenso dolor con la cruz a cuestas, con el pecado de la humanidad en sus hombros, es el mismo que hoy está sentado a la derecha de Dios Padre, exaltado hasta lo sumo y hoy le conocemos como Rey de Reyes y Señor de Señores por los siglos de los siglos, amén.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *