Jesucristo en el campo

Jesucristo en el campo
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Esta obra de arte que retrata a Jesucristo en el campo tiene como fondo de la imagen un bonito paisaje con tierras para la siembra, arbustos verdes y un cielo nublado, pero todo esto se ve opacado por el rostro que el artista pinto como Jesucristo. Aunque la imagen pueda titularse como Jesucristo en el campo, la verdad es que todo el protagonismo lo tiene Jesús y todo lo demás queda en segundo plano.

La Palabra de Dios nos dice en su primer versículo que “En el principio creó Dios los cielos y la tierra.” Génesis 1:1.

También podemos afirmar esto en otro pasaje de la Biblia el cual nos dice: “Sólo tú eres el SEÑOR. Tú hiciste los cielos, los cielos de los cielos con todo su ejército, la tierra y todo lo que en ella hay, los mares y todo lo que en ellos hay. Tú das vida a todos ellos y el ejército de los cielos se postra ante ti.” Nehemías 9:6.

Todo lo que vemos, y aun lo que no podemos ver, fue creado por Dios pero por medio de Jesús, su Hijo unigénito y así nos lo ratifica la Biblia:

Porque en El fueron creadas todas las cosas, tanto en los cielos como en la tierra, visibles e invisibles; ya sean tronos o dominios o poderes o autoridades; todo ha sido creado por medio de Él y para El.” Colosences 1:16.

Por medio de él todas las cosas fueron creadas; sin él, nada de lo creado llegó a existir.” Juan 1:3

Al mira el cuadro de Jesucristo en el campo quizás ni habí­amos pensado en enfocar directamente nuestra vista en el rostro de Jesús sin prestarle atención a lo que haya a su alrededor, pero lo hicimos inconscientemente. Es justamente así­ como debemos actuar en la vida, poniendo a Jesús en primer lugar y no mirar a los alrededores.

Tenemos que examinar nuestra vida y nuestro corazón para saber si verdaderamente ponemos a Jesús en primer lugar como lo hacemos cuando vemos la obra de Jesucristo en el campo. Muchas veces creemos que sí que lo hacemos pero luego, por ejemplo, cuando tenemos que decidir entre dos cuestiones y una de ellas es más fácil que la otra, la elegimos sin pensar si esto agrada a o no a Jesús, por lo que ya lo quitamos del primer lugar.

Así­ también cuando tenemos que hablar de él y tenemos vergüenza, cuando preferimos pasar tiempo entreteniéndonos antes de ir a orar, cuando no vamos a la iglesia porque muchas personas nos critican apartamos la mirada hacia el que todo lo puede y ya no sucede lo mismo que cuando miramos a Jesucristo en el campo.

Bien lo expresaba el apóstol Pablo, ya que él veía la vida como una carrera y al final de su carrera (al final de su vida) dijo “He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe.2 Timoteo 4:7

Esta carrera de la vida no podemos correrla por nuestras propias fuerzas, necesitamos una ayuda inagotable ya que somos humanos y nuestras fuerzas se agotan. La fuente de esa fuerza está en Jesucristo, y solo él puede ayudarnos y darnos nuevas fuerzas.

“… quitémonos todo peso que nos impida correr, especialmente el pecado que tan fácilmente nos hace tropezar. Y corramos con perseverancia la carrera que Dios nos ha puesto por delante.  Esto lo hacemos al fijar la mirada en Jesús, el campeón que inicia y perfecciona nuestra fe…Hebreos 12: 1-2

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