Corazón de Jesús

Corazón de Jesús
¿Qué te parece?

¿Alguna vez te pusiste a pensar como es el corazón de Jesús? Obviamente no nos estamos refiriendo al corazón como órgano del cuerpo, sino que la Biblia llama corazón a los pensamientos. ¿Puedes imaginarte todos los pensamientos que tiene para con nosotros el corazón de Jesús? La verdad son muchí­simos y así­ como lo dicen las escrituras: “Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis.” Jeremías 29:11

Su corazón debe estar lleno de propósitos para nosotros y para quienes todaví­a no han nacido, de ideas, de conocimiento, de sabidurí­a, de victorias y muchas cosas que no podemos imaginar. Así­ podemos verlo en cada relato de la Biblia donde, aunque no se cuenta con detalles como era el corazón de Jesús, podemos notarlo a simple vista.

En el corazón de Jesús nunca hubo ninguna preocupación, aunque junto a sus discí­pulos él se enfrentó a muchas situaciones negativas, el jamás se preocupó por nada, él sabía que tenía poder para encontrar la solución, ya que su confianza estaba plena en el Padre. La Biblia siempre nos dice que confiemos en Dios, ya que él es fuente inagotable de fortaleza; “Confiad en Jehová perpetuamente; porque en el Señor Jehová está la fortaleza eterna” Isaías 26:4. El Salmista David también lo dijo en uno de los salmos: “Confiad en El en todo tiempo, oh pueblo; derramad vuestro corazón delante de Él; Dios es nuestro refugio…” Salmos 62:8. Además de ello, nuestro Señor Jesús nos lo dice de la siguiente manera: “No se angustien. Confíen en Dios, y confíen también en mí.” Juan 14:1.

Jesús mismo nos reafirmó esa esperanza de victoria postrera ante cualquier situación que nos ocurra en el mundo, ya que ahora, por esa gran misericordia del Padre, por medio de Jesús podemos vencer, así lo dijo en Juan 16:33: “… pero confíen, yo he venido al mundo”. Además, en el corazón de Jesús habí­a lugar solo para su propósito en la tierra. Él sabí­a que habí­a venido para poder limpiarnos de nuestros pecados y así­ darnos la vida eterna.

El corazón de Jesús siempre se mantuvo lleno de paz y amor, el jamás reacciono ante las crisis de forma emocional, no se dejaba guiar por sus sentimientos sino que solo actuaba por Fe y convicción. Él tenía muy claro lo que debí­a hacer y no permití­a que las acciones de los demás lo desví­en de su camino.

En la Biblia vemos tantas situaciones que Jesucristo y sus Apóstoles pasaron y nunca se doblegaron. No hubo tormenta que detuviera el propósito y la calma del Señor, no hubo rechazo que detuviera el caminar del Señor, no hubo palabra que doblegara el Espíritu de Jesus, no hubo cruz que retuviera el cuerpo de nuestro glorioso Señor Jesus, ni siquiera la muerte lo pudo retener ya que por el inmenso amor del Padre Eterno se cumplió su propósito que es darnos vida y vida en abundancia en Cristo Jesús.

Ojala todos nosotros podrí­amos tener un corazón similar al de Jesús, tenemos que seguir entrenando para poder parecernos cada dí­a más a Él.

 

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