Bautismo de Jesús

Bautismo de Jesús
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Jesús, al igual que todos nosotros, fue hombre en la tierra, pero como sabemos, no fue procreado de un hombre y una mujer, lo que muchos dicen, no fue concebido por el “pecado original”. Aun así, y demostrando su humildad y en un acto de obediencia al Padre Eterno, se postro delante de Juan el Bautista en las aguas del río Jordán, y se hizo bautizar como todos aquellos que anteriormente lo habían hecho, sumergiendo su cuerpo completo en las aguas.

Al salir Jesús de las aguas,  el cielo se abrió y vio que el Espíritu de Dios descendía en forma de paloma, entonces aconteció que se escucho una voz desde el cielo que dijo: “Este es mi Hijo amado en el cual tengo complacencia”; en otra versión de la Biblia dice: “Este es mi Hijo amado, quien me da un gran gozo”

Jesús, siendo el Rey de Reyes y Señor de Señores no tenía necesidad de realizar este acto, ya que él ya venía del Padre mucho antes de la creación del mundo; sin embargo, dice la Escritura que Jesús “Aunque era Dios, no consideró que el ser igual a Dios fuera algo de que aferrarse. En cambio, renunció a sus privilegios divinos; adoptó la humilde posición de un esclavo y nació como un ser humano.” (Filipenses 2:6-7).

Es evidente que Jesús era Dios, pero que lección tan grande de humildad y obediencia a Dios hizo en la tierra, que no se glorió a sí mismo, no se enalteció, sino que el Padre del Universo desde el cielo dijo con voz fuerte y clara luego de su bautismo: “Este es mi Hijo amado en el cual tengo complacencia”.

Incluso, el mismo Juan (el Bautista), reconocía el poderío de Jesucristo mucho antes de verlo en persona ya que el mismo dijo: “…pronto viene alguien que es superior a mí, tan superior que ni siquiera soy digno de ser su esclavo y llevarle las sandalias” (Mateo 3:11). Podemos decir que Juan el Bautista no esperaba de ninguna manera bautizar  a Jesús, incluso, cuando Jesús se presenta antes Juan, este ultimo intenta convencerlo de que no se bautizara (Mateo 3:13-14). Juan le dijo estas palabras: “Yo soy el que necesita que tú me bautices” (Mateo 3:14). Pero Jesús, en obediencia a Dios respondió: “Así debe hacerse, porque tenemos que cumplir con todo lo que Dios exige” (Mateo 3:15).

Si decidimos ser seguidores de Cristo, esto implica que debemos hacer lo que Él hizo y seguir sus pisadas de vida, por ello, el bautismo es un requisito que debemos cumplir porque tal como lo dijo Jesús: “tenemos que cumplir con todo lo que Dios exige”.

Esto no quiere decir que si no estamos bautizados no seremos salvos, el bautismo no salva, el único que salva es Jesucristo, pero, si no existe ningún impedimento, entonces debemos cumplir con el requisito del bautismo tal como lo hizo Jesús en obediencia y amor al Padre de las luces del cielo.

Si creemos en Jesús y le obedecemos, entonces en su tiempo perfecto, Él mismo nos bautizara en el Espíritu Santo y en fuego tal como lo dice la Palabra de Dios en Mateo 3:11.

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